Harlow y Sage, dos nuevas estrellas de instagram

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Hace unos meses tuvimos el honor de conocer a Maddie y meses después a Norm.  Así que debe de haber una gran moda en esto de fotografiar a los perros en situaciones, posturas y caras raras… porque hoy conocimos a la pareja de Harlow y Sage, aunque no son tan populares. Pero esta sigular pareja está empezando a llamar la atención y ganar cada vez más adeptos.

¿Os convertiréis en uno de ellos? 😉

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El “algo habrás hecho” del marketing

Sí, todos tenemos (por no señalarnos a nosotros mismos) al típico amigo al que le ha pasado. Su novio/a lo dejó sin ningún motivo aparente. ¿Sin ningún motivo aparente? Como diría mi madre “algo habría hecho”.

En toda relación, ya sea de pareja o empresarial, actúan los mismos personajes y es a esos a los que vamos a analizar un poco más:

Empresa (Él), cliente (ella), producto (amor/sexo)… Como ya sabemos todos, hay que estar bien atentos y pendientes de mantener viva esa relación porque si no llegará el temido momento de la ruptura o peor, que llegue un tercero (competencia) que haga que dicha unión se tambalee (mejoras de las condiciones del producto, mejora en el servicio, atención al cliente, rapidez en la solución de incidencias…).

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A ese cese de la relación comercial vamos a llamarle ‘El abandono’ y vamos a analizar quién forma parte de este momentazo:

1. ‘El abandonador’ (palabreja inventada pero que viene muy al caso) (Cliente que se marcha a la competencia o deja de consumir tu producto).

Cuando ‘el abandonador’ toma esta decisión a menudo suele estar meditada, “llevo mucho tiempo dándole vueltas…” (la competencia me ofrece mejores condiciones). Aunque otras veces la decisión se toma a la ligera influenciada por algún factor externo, “me marcho a vivir a Laponia…” (ya no necesito dicho producto/servicio).

2: El abandonado (Empresa que pierde un cliente)

En este sentido es muy interesante y recomendable que el abandonado intente recopilar toda la información posible de por qué ha sucedido esto. Debemos aprender qué hemos hecho mal y dónde hemos fallado para que no vuelva a ocurrir.

Y no señores, aunque ya nos gustaría, una pareja (relación comercial) no es sólo cosa de dos (comprador/vendedor). También intervienen:

3. ‘Influenciadores’ (otra palabreja para el diccionario propio de ‘marketing for beginners’) (resto de departamentos, recomendaciones…): Amiga/os, madres/padres, sus hermanos, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, sus compañeros del gimnasio… En cualquier relación (comercial también) no sólo tienes que tener en cuenta a tu cliente sino también a todos aquellos que le rodean. Tienes que caer simpático a todos. Sí, es un estrés, pero es lo que hay. Una palabra mal elegida o dicha más alta que otra a alguno de ellos y ya estás listo.

Y para terminar analizamos:

4. Las ‘excusitas’ (argumentos de abandono de la compra), anda que no nos resuenan veces en la cabeza, ¿eh? Éstas pueden ser:

Lógicas: “Me voy a vivir a Laponia” (¿no la habéis utilizado nunca? Probadlo ;P). Son todas aquellas que son difícilmente discutibles y razonablemente aceptables (mi bebé ya se ha hecho mayor así que ya no necesito comprar pañales).

Emocionales: “Se acabó el amor”. Son argumentos difíciles de contrarrestar con razones materiales.

Éstas últimas son ‘taaaan’ numerosas y ‘taaaan’ comunes… que lo mejor va a ser que analicemos en una futura entrada, porque con tanto abandono ¡ay!, cómo hemos aprendido todos a leer entre líneas, ¿eh? 😉

El ciclo de vida del producto o “venga, cuelga tú”

El ciclo de vida del producto se define como la evolución sufrida por las ventas de un producto/servicio determinado durante el tiempo que éste permanece en el mercado.

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Esta vez, de nuevo, vamos a comparar el ciclo de vida del producto con las relaciones de pareja. Ambas suelen dividirse en cuatro fases o etapas:

1- Introducción:

En esta fase los niveles de ventas son escasos y no existe una gran aceptación del producto, con unos costes de promoción bastantes altos.

Os tropezasteis por casualidad en los pasillos de la facultad y algo os dijo que podríais hacer buena pareja juntos y no parásteis hasta que alguien os presentó.

2- Crecimiento:

Una vez que el mercado acepta el producto, las ventas crecen rápidamente. Los beneficios aumentan. Los costes de promoción bajan porque el producto ya es conocido.

Comenzó entonces la fase de los algodones de azúcar y las mariposas constantes en la barriga. “Cuelga tú. No, cuelga tú…” Os denominais el uno al otro como “mi cari”, comenzais a hablar en plural y ya no salís de casa uno sin el otro y, por supuesto, siempre vais cogidos de la mano. El destino os ha unido y conoceros es lo más bonito que os ha pasado nunca.

3- Madurez

Éste es el periodo más largo en el que el incremento de las ventas se estabiliza. El producto ya está establecido en el mercado.

Ya lleváis unos cuantos añitos juntos así que decidís dar el siguiente paso ‘lógico’, casaros. Ya estáis viviendo juntos, compartís la cuenta de ahorro y después de unas cuantas discusiones decidís con qué familia pasaréis las próximas tan entrañables navidades.

4- Declive.

En esta fase las ventas decaen. Los beneficios se reducen. Puede deberse a la pérdida de interés por parte del consumidor, por el aumento de la competencia o que ésta lo está haciendo mejor o quizás porque el producto se ha queda obsoleto.

Y llega el momento en el que discutís y os quejáis por todo. Comenzáis a ver arrugas, alopecia y barriguitas incipientes. Todos sus comentarios os parecen aburridos y fuera de lugar. Os hacéis los remolones todo lo que podéis y más con tal de llegar lo más tarde posible a casa.

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Una vez alcanzada esta fase existen algunas opciones para intentar impulsar nuestro producto/servicio y lograr la remontada:

1 Eliminar el producto: Directamente pedís el divorcio por desavenencias irreconciliables.

2 Discontinuar gradualmente su producción: Os separáis pero organizáis ‘encuentros’ ocasionales para intentar llegar a alguna conclusión de cómo solucionar lo vuestro.

3 Revitalizarlo, a través de alguna modificación: Hay parejas y todos conocéis a alguna que encuentran en la idea de tener un hijo una forma de fortalecer la unión perdida. Aunque quizás algo menos arriesgada podría ser, por ejemplo, la opción de tomarse un mes de vacaciones e irse a una isla desierta de Balí a compartir descanso, paz y largos paseos por la playa. Alternativas en esto, como en la empresa, existen infinitas y de lo más dispares.

Conclusión:

Como los seres vivos, los productos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y ahí está la magia de los especialistas del marketing, ellos son un punto decisivo para impedir que se llegue nunca a esa fase de declive.

Las suegras, la más dura de las competencias

La competencia, para que nos entendamos, son todos aquellas personas qué a las que por una razón u otra le tenemos envidia (sana o insana): por guapas, por tener cuerpazo, por su pelazo…

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Existen dos tipos de competencia:

Competencia directa: Son todos aquellos productos iguales o casi iguales al nuestro que se venden en el mismo mercado en el que estamos nosotros. Es decir, marcas que buscan a nuestros mismos clientes para venderles prácticamente lo mismo.

Ejemplo: Todas esas ‘pelandruscas’ que revolotean alrededor de tu novio. Sus ‘amigas’, sus compañeras de curro, todas esas de cuerpos fibrosos que van al mismo gimnasio, la cajera del supermercado…

Competencia indirecta: La forman todos los productos que intervienen de alguna forma en nuestro mercado, que buscan satisfacer las mismas necesidades de nuestro clientes de manera diferente y con productos sustitutos, que actualmente no son competidores, pero que pueden serlo en el futuro.

Ejemplo: Tu suegra.

Esa adorable y para nada malintencionada señora que siempre recibe una atención extrema por parte de tu pareja, esa a la que la ropa limpia le huele a rosas, esa que hace perfecta la raya a los pantalones y esa que por supuesto cocina infinitamente mejor que tú, “como las croquetas de mi madre, ningunas…”.

¡Ay! Pero qué aburrida sería la vida sin un poquito de competencia que nos haga movernos y forzarnos a mejorar, ¿eh?.

En fin, nosotras tenemos dos teorías:

1: Siempre hay que juntarse con gente más fea que uno si no se quiere ser el amigo simpático (diferenciación).

2: Busque, compare y si encuentra algo mejor ¡cómprelo!